Magdalenas.

La vida de Phil Clattermore

Son las 18:50, acabo de despertar tras otra noche más de mucho alcohol, confusión, lagunas y sexo, sobre todo sexo… y el peor de todos, el sexo sin amor.

Me pesan hasta las lágrimas que ayer derroché fugazmente en un momento de “delsiz”, que ya están secas. Últimamente todos los días eran sábados, hasta los lunes, como ayer y , es inevitable que los episodios como el de anoche ( que ya eran para mi una agridulce rutina) no me recordasen a mi gris infancia. Las palabras “lágrimas” y “sexo sin amor” o mejor dicho; “putas”, tenían demasiada importancia en mi vida.

Es por eso por lo que tengo que escribirlo en mi historia.

Saqué el Aston Martin de mi garaje privado y me dirigí hacia la Fountique.

Esta vez , ya llevaba yo el papel:

“ Cuando bajé de mi habitación sobresaltado por las voces sabía que no era…

Ver la entrada original 262 palabras más

Anuncios

Magdalenas.

Son las 18:50, acabo de despertar tras otra noche más de mucho alcohol, confusión, lagunas y sexo, sobre todo sexo… y el peor de todos, el sexo sin amor.

Me pesan hasta las lágrimas que ayer derroché fugazmente en un momento de “delsiz”, que ya están secas. Últimamente todos los días eran sábados, hasta los lunes, como ayer y , es inevitable que los episodios como el de anoche ( que ya eran para mi una agridulce rutina) no me recordasen a mi gris infancia. Las palabras “lágrimas” y “sexo sin amor” o mejor dicho; “putas”, tenían demasiada importancia en mi vida.

Es por eso por lo que tengo que escribirlo en mi historia.

Saqué el Aston Martin de mi garaje privado y me dirigí hacia la Fountique.

Esta vez , ya llevaba yo el papel:

“ Cuando bajé de mi habitación sobresaltado por las voces sabía que no era otra discusión tonta. En Enero en Londres hace demasiado frío como para andar por nuestra casa helada sin abrigo; yo bajé totalmente desnudo.

La primera imagen mientras bajaba por la escalera fue la de mi madre, totalmente hundida ,derrumbada, desolada, la viva imagen de la decepción era ella, sobre el sillón y con la cara envuelta en lágrimas. Una mujer trabajadora ,bondadosa y enamorada de su marido, sobre todo enamorada de su marido, mi padre.

La segunda imagen que contemplé fue la de mi padre, arrodillado ante ella.

Él era la viva imagen de la mentira y el engaño, arrepentimiento quizá.

Sabía que tenía un diamante entre sus manos y estaba apunto de perderlo.

Sus salidas nocturnas empezaban a ser habituales, cada día una “reunión” o “horas extra”. Uno de esos días , él olvidó su maletín de trabajo en casa y mi madre, con su eterna bondad fue a su despacho a llevárselo.

Una vez allí creo que no hace falta decir más sobre lo que los ojos de mi pobre madre contemplaron.

Este episodio me marcó para siempre, no se si para bien o para mal. Quizá me forjó mi interior romántico y amoroso o tal vez me introdujo en el mundo de la mujer como objeto, tal vez. ¿Que si se pueden tener esas dos ideas a la vez? Tenedlo claro.

Jamás olvidaré aquel día, el verme desnudo sobre la escalera y mi cuerpo helado y a la vez ardiendo , aquella situación…

Y jamás me arrepentiré de haberla vivido.

Tenía 8 años.

Martes, cualquier otro día de Diciembre.

Mi nombre es Phil Clattermore.

Hace frío en este 17 de Diciembre , sigo andando con el periódico de ayer sobre la cabeza porque también llueve a raudales y no quiero mojar mi bombín de terciopelo. Me dirijo a la Cafetería Fountique , donde, últimamente es el único lugar donde me siento verdaderamente libre conmigo mismo y, bueno, además no me mojo.
Tengo los dedos y la nariz helada pero ahora mismo eso es lo que menos me preocupa, en este momento sólo quiero sentarme en el sitio de siempre y pedir lo de siempre.
Un café y un Borovicka.
Sobre la barra veía un puñado de papeles y un bolígrafo que parecía pedir a gritos ser usado, todo esto se unía a las ganas de una historia que no podía permitirse el lujo de no ser escrita, aunque sea solo para no olvidarme a mi mismo. Mi historia no es ni muy pasional, ni muy dramática, ni muy peliculera, pero sí es una historia con la que se identifican muchas PERSONAS (Sí, en mayúsculas).
Era martes. Eran las 19:00.

Y decidido, empecé a escribir…

“ Mi nombre es Phil Clattermore. Inglés , aunque de madre eslovaca , vivo Sevilla desde hace ya varios años. Durante mis turbios años en Inglaterra , vivía en el barrio de Sittingbourne , más concretamente en una calle paralela a Milton Rd ,llamada Dover St, en Londres. Lo de por qué fue turbio tendré tiempo para escribirlo.
Me defino como un tipo solitario , incomprendido , inteligente , tal vez atractivo, se puede decir que un tipo que tiene historias que contar, pero sobre todo, un tipo azotado por el mundo de hoy en dia. Si alguien lee esto puede que piense que voy un poco de víctima. Vale . Puede que lleve razón.

Aunque, más que ser como soy, la sociedad y la vida me han hecho ser así.
Me considero hombre introvertido , seco , melancólico, agrio, pero a su vez totalmente pasional, romántico, sentimental, cariñoso y con mucho que ofrecer… o al menos lo fui algún día que ya sólo recuerdo fugazmente y entre sombras.

Siempre he sido de los que ha pensado que para seguir adelante en la vida tienes que tener ese punto de picardía y astucia. Quizá ha sido eso lo que me ha llevado a estar donde estoy hoy y a estar aquí sentado, y así lo voy a contar.
Me golpearon tan fuerte que sin esas armas no podría haber resistido cada golpe, cada decepción , cada desamor, cada ¨¿por qué yo?¨, cada lágrima y cada día en el que el único consuelo era estar solo y hablar conmigo mismo…

Quizá esté en ese momento de mi historia en que no sé donde estoy.”

Martes, 17 de Diciembre de un año cualquiera.